Que la superficie sea no porosa ahorra trabajo, no lo elimina. Una piscina sigue siendo un volumen de agua al aire libre y en Mérida, con calor casi todo el año, el agua trabaja.
Cada semana
- Recoger hojas y bichos de la superficie y vaciar la canastilla del skimmer.
- Revisar el nivel del agua: tiene que quedar por la mitad de la boca del skimmer. Si baja, la bomba traga aire.
- Medir cloro y pH. El pH es el que manda: fuera de rango, el cloro deja de funcionar aunque lo eches.
Cada mes
- Retrolavar el filtro cuando el manómetro suba por encima de lo normal.
- Cepillar paredes y fondo, sobre todo en las esquinas y detrás de los escalones.
- Revisar la canastilla de la bomba.
Lo que de verdad estropea el agua aquí
No suele ser la suciedad visible. Son tres cosas: el pH descontrolado, la lluvia fuerte que diluye el tratamiento de golpe, y dejar la bomba apagada varios días seguidos con calor. Con eso resuelto, el resto es rutina.
El polvo del norte y la temporada de lluvias
En temporada de lluvias conviene revisar el agua después de cada aguacero fuerte, y no al día siguiente. Y si vas a estar fuera, deja la bomba programada, no apagada.
Lo que no vas a tener que hacer
No hay que reponer aplanado ni azulejo, no hay junta que resanar y el alga tiene mucho menos donde agarrarse. La estructura de la piscina está cubierta 15 años contra defectos de fabricación, y los equipos llevan un año de garantía del fabricante.



